26 octubre 2008

La Cueva del rey Cintolo


Cintolo gobernaba en tiempos por aquellos lares en una ciudad que se llamaba Bría. Tenía grandes riquezas y una hija muy hermosa que se llamaba Manfada querida por nobles y plebeyos por sus bondades.
Muchos príncipes y grandes señores acudían a rendir visita al rey por ver si podían casarse con su hija pero Cintolo no tenía prisa por casarla, ni la princesa por casarse. Sus pretendientes eran hombres rudos que habían ganado su fama y posesiones por la guerra, sublevación o asesinato lo cual no aumentaba su valía a los ojos del rey.
Una mañana llegó a Bría un joven conde acompañado de unos pocos escuderos. Entre éstos había jóvenes y viejos para los cuales tenía una palabra amable y todos hablaban bien de este conde. Se hizo simpático a los ojos de la princesa y de su padre. Pero al poco llegó otro cortejo con gran acompañamiento de hombres de armas que acampó en la plaza como si fuera tierra conquistada. El jefe, hombre cruel y ya mayor envió un mensaje perentorio a Cintolo exigiendo la mano de su hija para el rey Tuba de Oretón añadiendo que si no era atendido asaltaría el castillo. El joven conde se ofreció al rey para luchar contra este energúmeno por el amor de la princesa y confiado en que las boas fadas le ayudasen en su esfuerzo.
Pero Tuba era un vedoreiro, un brujo; sabía que no era rival en buena lid del joven conde y reunió a sus consejeros, también brujos, para lanzar un encanto para vengarse de Cintolo. Hubo un horrísono trueno, un gran estruendo y la ciudad se derrumbó sobre las buenas gentes de Bría. Todos perecieron. El conde, que estaba velando las armas, saltó sobre su caballo y atacó al rey brujo al que atravesó con su espada. Al volver al castillo vio que en su lugar había una gran caverna. Entró en ella y sólo encontró grandes piedras y fantásticas columnas pero Brías había desaparecido.

Desde entonces, en la cueva hay un encanto, una princesa rubia que puede ser vista al amanecer por el mortal de corazón limpio que pase por allí. Si puede desencantarla quedará dueño de sus riquezas, pero si falla, será devorado por un monstruo que vive en la cueva.


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2 comentarios:

Anónimo dijo...

oye, no será "centolo" ;) ..digo yo..que,esos pequeños errores empiezan a distorsionar la historia y luego no hay quien la reconozca,pero solo es mi opinión..y las "lamias" no serán tambien en lo gallego¿? más que vasco..o de origen >>>celta?.. eje: carnaval de xinzo de "limia".por no decirte nada del "perro de culán" o "la torre de breogán" o una leyenda de una ciudad sumerjida bajo un lago .te lo digo como crítica constructiva..el blog parece interesante,pero tiene errores inaceptables.

Pagana dijo...

En realidad parece ser Cintolo (fíjate en la reja de la imagen) y la leyenda de las lamías constructoras es vasca, aunque parce ser que las lamias son seres de la mitología greco-romana.
No sé que tienes para decir de las otras leyendas, pero con gusto revisaré cualquier posible error.
Se agradece la crítica constructiva, en especial si es fundamentada.
Salud!