Al morir el viejo maestro con el que Omar peregrinaba hacia la Meca, a consecuencia del cansancio, antes de expirar, le dijo que cuando se desprendiera su alma del cuerpo, se le aparecería un espectro al cual debería obedecer en todo lo que le mandara. Así sucedió la noche siguiente, y el espectro, delante de los ojos asustados de Omar, hizo brotar una fuente de la cual debería llenar su cuenco y seguir su camino pendiente de pararse donde el agua empezara a agitarse, porque allí pasarían cosas prodigiosas.
Fue al llegar a la ciudad de Moka cuando Omar observó que el agua se agitaba, al mismo tiempo que veía cómo los ciudadanos de Moka padecían una enfermedad mortal extraña. Hombre de natural piadoso, adquirió fama de santo porque curaba milagrosamente los enfermos a quienes oraba sobre sus cabezas. Precedido por esta fama fue llamado a palacio para curar a la hija del rey. Omar curó a la princesa, pero se enamoró de ella con tanta pasión que se propuso raptarla y llevarla consigo. El rey se enteró de las intenciones del enamorado y lo desterró al desierto, en el que, para desdicha suya, sólo había una cueva donde pasar la noche y unas pocas hierbas de mal sabor con que satisfacer el hambre.
Una mañana, Omar oyó el trino de un pájaro que estaba apoyado sobre una rama de un extraño arbusto con flores blancas y un fruto rojizo oscuro. Decidió probarlo y lo encontró tan delicioso que a partir de ese instante fue su sustento diario.
Narra la leyenda que aquella planta era un cafeto y que, con sus infusiones, Omar no sólo consiguió sobrevivir en la soledad del desierto, sino que además observó que tenía la propiedad de curar ciertas enfermedades, lo que hizo que la fama de esta planta se extendiese por todas partes. Informado el rey de este prodigio, le permitió volver a la corte y le regaló un precioso palacio.
(leyenda Arabe)
10 diciembre 2005
El café
Publicadas por
Anónimo
a la/s
10:34
0
comentarios
Etiquetas: Leyenda Árabe
07 diciembre 2005
El pillán y el sacrificio de Licarayén

Para los huilliches no hay nada más perverso que el demonio Pillán. Odia a los seres humanos. Desde el Peri Pillán los espía incesantemente porque no puede soportar verlos felices, gozando de una vida que, como ente maligno, el jamás podría tener. Corroído por el odio, habita las tinieblas en la soledad más espantosa.
Así las cosas, refiere la leyenda que en una apacible aldea huilliche vivía Licarayén, la hija del cacique. Y ella no era solo la más hermosa por fuera, sino también lo era por dentro; y todos la amaban por su gran bondad. La joven estaba lista para casaese con Quiltralpique, joven gallardo y noble que había ganado su corazón. Esperaban para ello que la luna les diera la señal propicia. El pueblo se aprestaba para la feliz boda. Según la machi, nacerían de ambos hijos buenos y hermosos que como ellos traerían bendiciones a todos.
Sin embargo, el ojo del Pillán se posó en aquella región y al punto descargó sobre ella toda suerte de calamidades: el volcán comenzó a expulsar fuego y lava por todos lados, arrasando sembradíos, bestias, rucas y gentes: el mar se salió de madre, la tierra tembló con violencia. La peste se ensañó con los que habían logrado escapar con vida. Entre estos últimos el cacique, si hija y su prometido. En vano todos elevaban sus clamores en ritos y machitunes y parecía que la raza huilliche desaparecía de la faz de la tierra.
Entonces se presentó ante ellos un anciano quien les dijo que lo que había que hacer para derrotar al Pillán era sacrificar a la doncella mas hermosa, pura y buena de la región, arrancándole el corazón del pecho y depositándolo en la cima del cerro más elevado.
Pronto los huilliches descubrieron que ¡La única doncella que reunía todas estas cualidades era Licarayén!
De nuevo la princesita demostró su grandeza de espíritu: si la paz y el bienestar de su pueblo dependían de ella, ella ofrendaba su vida con alegría.
Y así, le fue preparado un lecho donde se tendió plácidamente y pidió que Quitralpique fuese quien le arrancara el corazón. Este traspasó con su lanza el pecho de su bien amada y después su propio pecho, para seguir así unidos en la muerte.
El anciano, seguido por el pueblo, depositó el corazon envuelto en una rama de canelo, sobre la cima del cerro más alto. Surgió entonces en el aire un cóndor gigantesco que, cogiéndolo entre sus garras y elevándose raudo, lo dejó caer por la boca del volcán que ahora se llama Osorno y que, en aquel entonces, se le conocía como Peripillán. Al instante, las hojas de canelo se convirtieron en copos de nieve, y una tupida nevazón los cubrió totalmente. Luego, tras derretirse en parte la nieve, nacieron los lagos Llanquihue, Todos los Santos, Chapo y Reloncaví.
El anciano forastero aconsejó a los huilliches guardar las tradiciones de su raza, trabajar y no caer en vicios ni odios. Así estarían a salvo de las garras del Pillán quien, aunque vencido, espera la ocasión para vengarse de su encierro del cual, de tanto en tanto, intenta liberarse provocando temblores intensos.
(leyenda huilliche)
Publicadas por
Mikamy
a la/s
14:43
16
comentarios
Etiquetas: Chile, Leyenda Huilliche
Conjuro Sioux

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu. -Nos amamos...- empezó el joven. -Y nos vamos a casar... - dijo ella- Y nos queremos tanto que tenemos miedo... queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán... algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos... que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte. - Por favor... -repitieron – hay algo que podamos hacer? El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes... tan enamorados...y tan anhelantes esperando su palabra... -Hay algo... -dijo el viejo- pero no sé...es una tarea muy difícil y sacrificada... Nube Azul... ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos... deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte... si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena... ¿Comprendiste? -Y tú, Toro Bravo...-siguió el brujo- deberás escalar la montaña del trueno... cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva...el mismo día en que vendrá Nube Azul... ¡Salgan ahora! Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada... ella hacia el norte y él hacia el sur... El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas... eran verdaderamente hermosos
ejemplares... - ¿Y ahora qué haremos...? -preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre? -No – dijo el viejo. -¿Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne? - propuso la joven. -No – repitió el viejo.- Harán lo que les digo: tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con esta tiras de cuero... cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres...
El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros... el águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el piso. Unos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse... - Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto... son ustedes como un águila y un halcón: si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, vuelen juntos pero jamás atados.
(Escucha los sonidos paganos)Powered by Castpost
Publicadas por
Anónimo
a la/s
13:17
0
comentarios
03 diciembre 2005
La Zampoña

Cuenta la leyenda que el dios Pan se enamoró de la ninfa Siringa que paseaba por los bosques danzando y cazando con su arco. Un día, Pan la persiguió hasta que el río Ladón se interpuso en su camino, pero la ninfa, viéndose amenazada, pidió socorro a las náyades, quienes la transformaron en caña. Pan, muy desconsolado, se percató de que el viento silbaba al pasar por la caña y pensó que eran los lamentos de la ninfa. Decidió cortar la caña y unió los trozos con cera; construyó así su siringa (flauta) para tocarla cuando la pasión y el deseo lo poseían. Conservada en la caverna de Diana, después de la muerte de Pan, esta flauta podía probar la virginidad de una muchacha por su sonido.
Quizas al mismo tiempo en America...
Cuenta la leyenda de aquel cañaveral, que un viejo campesino, de vuelta a casa, pudo escuchar los sonidos del viento colándose en las cañas quebradas y acariciando el oído con un sinfin de notas cual orquesta singular.
A la mañana siguiente, comenzó a construir un curioso órgano de viento disponiendo caños en grupos de diferentes tamaños a lo largo de ese lado de la loma donde el Dios de los vientos hacía patente su presencia meciendo las hojas de las cañas y desgranando de ellas un dulce llorar...
(Escucha los sonidos paganos)
Powered by Castpost
Publicadas por
Anónimo
a la/s
14:12
2
comentarios
02 diciembre 2005
Las frutillas

Cuenta una hermosa leyenda Cherokee que el Gran Espíritu creó al hombre y a la mujer, les entregó la tierra con todas sus maravillas y pensó que se sentirían felices, vivirían en paz y fundarían una gran familia.Pero no pasó mucho tiempo antes de que la pareja comenzara a reñir. La mujer gritaba al hombre y el hombre gritaba a la mujer. Ninguno de los dos parecía hacer nada bien a los ojos del otro, y eran tan amargos los reproches y duras las palabras que finalmente la mujer decidió abandonarlo.Por un tiempo el hombre solo se sintió tranquilo pero pronto empezó a echar en falta a su compañera y se entristeció. El Creador le preguntó si le gustaría que la mujer volviera a su lado y el hombre dijo que nada deseaba más y el Creador prometió traerla de vuelta. Ella salía todos los días a recoger frutas y bayas con que alimentarse y el Creador hizo que nacieran en su camino arbustos colmados de arándanos pero ni los miró. Luego, llenó la ribera del arroyo de zarzas de las que pendían grandes y dulces moras pero tampoco se sintió interesada.Más tarde fueron las frambuesas y muchas más frutas silvestres pero no hacía ningún caso, hasta que el Creador hizo aparecer las fresas. La mujer vio una gran mata plagada de frutos rojos y brillantes y quiso probarlos. Se agachó, recogió unos pocos y los comió con deleite. Eran tan dulces y frescos, tan suave su sabor que pensó; "Al hombre le gustaría mucho comer estas frutas", y llenando el cestillo que traía volvió al lado de su pareja para ofrecérselas y disfrutarlas en su compañía.Así se originaron las fresas y el Creador logró que el hombre y la mujer volvieran a estar juntos.
(Leyenda Cherokee)
Publicadas por
Anónimo
a la/s
16:22
3
comentarios
Etiquetas: Leyenda Cherokee


